Un paseo por Los Ángeles

FOTO BLOG  HOLLYWOOD BOULEVARD

josecgallego@contraluzhub.com

Estoy seguro de que para la mayoría de las personas que habitamos este planeta -y mucho más si se es amante o aficionado al cine- viajar a Los Ángeles conlleva esa sensación, ese cosquilleo de visitar, de conocer de verdad, el “templo” desde donde se alimentaron nuestros sueños de adolescencia y donde algunas de nuestras experiencias vitales se vieron, tal vez, reflejadas en sus películas.

Los Ángeles es, de por sí, una ciudad magnifica y bella, ordenada y algo hortera; con espectaculares playas y un tráfico terrible en horas punta, unas autopistas laberínticas e interminables; con una población cosmopolita y abierta, pero donde negros e hispanos aún son habitantes de segunda clase.

Pero LA (ya me he cansado de escribir el nombre completo y además así mola más) es, sobre y por encima de todo, Hollywood… el referente y el símbolo de la industria cinematográfica que ha dominado el mundo durante el siglo XX… (y aún parece que lo sigue haciendo…).

Así que caminar “pisando estrellas” por el Paseo de la Fama, visitar los grandes estudios de siempre o entrar en el Teatro (ex)Kodak se antojan experiencias únicas… Y sí… contemplar y tocar, frente al Teatro Chino, el cemento donde en 1953, Jane Rusell y sobre todo… sobre todo, Marilyn Monroe dejaron para la eternidad las huellas de sus pequeñas manos y pies, es emocionante… Subir por la serpenteante Mullholland Drive o tropezarse con alguno de los rodajes que salpican la ciudad es excitante, si…

Pero más allá de la nostalgia que genera pensar en la época dorada de Hollywood o en las películas que nos han marcado en algún momento de nuestras vidas, surge un sentimiento de decepción, de estafa… Encontrarse que el citado Paseo de la Fama (Hollywood Boulevard) está lleno de estrellas de actores y actrices que pasaron por el cine sin pena ni gloria y que se “codean” con los grandes mitos como la propia Marilyn, John Houston o con Michael Jackson… ver que hay una estrella dedicada a Penélope Cruz y constatar -con todos mis respetos a nuestra excelente actriz- esa amalgama de nombres allí plantados con el único afán de hacer que los turistas vayan jugando a encontrar a “Willie” o a saltar de “oca en oca”, te deja un poquito “plof ”…

Y de los “grandes estudios”, ya ni hablamos: la Universal se ha convertido en un parque temático descarado, la Warner, a pesar de que aún se rueda en algunas de sus naves, permanece casi en el letargo y es sobre todo, ya, otra atracción turística más… al igual que los de la Paramount, aunque estos últimos sean los que más se salven de la quema.

Por mi parte, lo único que aún me hace vibrar, es el viejo downtown, con sus edificios, muchos de ellos ya centenarios, que albergan hoteles destartalados (y algunos hasta abandonados) y ver -esto con inevitable nostalgia y profundo “sorrow”- cientos de cines y salas ya cerradas para siempre… Pero un downtown por cuyas avenidas y calles imagino a una casi adolescente Marilyn –perdón por mi reiteración, pero es que para mí, representa la esencia del Hollywood que fue, con sus luces y sombras- corriendo a una de sus primerizas sesiones fotográficas.

También la antigua estación de ferrocarril, con su marcado estilo Art Déco, y en un estado de conservación impecable, tiene la capacidad de hacerte viajar en el tiempo. Hoy es una localización codiciada y, de hecho, dedicada en parte solo a rodajes.

Pero poco más… al igual que las famosas letras de la colina, que se pueden ver casi desde cualquier punto de la ciudad, pero a las que resulta extremadamente difícil acercarse, Hollywood es ya solo un reflejo de su pasado, un espejismo de cartón piedra que nos trae de golpe a la realidad de las películas que intentan competir con los videojuegos y donde los turistas hacen fotos con sus móviles y envían por wattsapp… tal vez en el mismo sitio donde hubo un día una cabina telefónica en la que se rodaron secuencias memorables.

Y si dudáis de que ésta en la que vivimos ahora, sea una sociedad de cartón piedra, vacía y superficial, daos una vuelta por Las Vegas. Está a un paseo en coche de LA.

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